Lanzarote y Fuerteventura representan lo mejor de las Islas Canarias cuando se trata de ciclismo suave. Ambas islas son bastante planas con ligeras ondulaciones, exhiben paisajes volcánicos y desérticos realmente únicos, con innumerables tierras agrícolas encajadas entre los campos de lava. Los rincones creados por César Manrique, el más prolífico artista de Lanzarote, son enclaves espectaculares, rodeados todos ellos por el gran azul del Océano Atlántico y hermosas playas de arena blanca.